Los venezolanos visitan cada fecha especial, el lugar donde reposan los restos del doctor. | Foto: Geocities

 

Es recordado por su bondad, rectitud, humanismo, y su don altruista de atender el llamado de cualquier enfermo, además de sus aportes científicos, conocimientos médicos y docentes.
 

José Gregorio Hernández fue un reconocido médico venezolano, fiel a los servicios religiosos y de profunda sencillez que lo llevó a dedicar su profesión para curar y ayudar a los más necesitados. 

A raíz de que los venezolanos le atribuyen milagros y curaciones, la Iglesia católica le otorgó el título de Venerable, pero sus fieles seguidores continúan esperando que sea beatificado.

¿Quién fue el "médico de los pobres"? 

Nació el 26 de octubre de 1864, en la población de Isnotú, estado Trujillo, Venezuela; y a los ocho años quedó huérfano de madre.

En 1877 viajó a Caracas para estudiar bachillerato en Filosofía en el colegio Villegas, donde se graduó en 1880. Ese mismo año ingresó a la Universidad Central de Venezuela, graduándose de Medicina en 1988, para regresar a su pueblo natal a trabajar como médico rural durante algunos meses. 

En 1889 obtuvo una beca para perfeccionar sus conocimientos en París, Francia. Allí cursó estudios de microscopia, fisiología experimental y bacteriología.

Volvió a Venezuela en 1891 trayendo consigo instrumental médico de última generación, inexistente hasta entonces en su país. 

Fundó las varias cátedras en la Universidad Central de Venezuela y estableció el primer laboratorio de Fisiología experimental del Hospital Vargas. Además, publicó varios trabajos de investigación durante sus 28 años de docencia, siendo recordado por sus estudiantes como un maestro riguroso, exigente, puntual y de gran claridad expositiva.

A lo largo de su vida, llegó a dominar varios idiomas: inglés, francés, portugués, alemán, italiano y latín. 

Médico y religioso

No sólo obtuvo méritos académicos, sino también científicos y sociales, puesto que fue uno de los personajes más conocidos y respetados por los venezolanos.

De igual manera, se destacó por ser un fervoroso cristiano católico que interrumpió en dos ocasiones su carrera para intentar tomar votos monacales. 

 

En 1917 Hernández viajó a Estados Unidos para cursar nuevos estudios de Embriología e Histología. Desde Nueva York, le envió a su familia una fotografía de cuerpo entero que marcaría su historia: años después, este registro le serviría de modelo al artesano Ugo Bartoli para fabricar la imagen más popular y difundida del llamado "médico de los pobres".

Un mortal accidente

El 29 de junio de 1919, José Gregorio Hernández se dirigía a atender a una paciente cuando fue impactado por un vehículo en la parroquia La Pastora, ubicada en la capital venezolana.

Pese a que el chofer subió al médico a su carro y lo llevó hasta el Hospital Vargas, este no logró sobrevivir, falleciendo a causa de una fractura en la base del cráneo. Tenía 54 años.

La muerte de José Gregorio Hernández conmocionó a la sociedad caraqueña. Una multitud se aglomeró en las calles para darle el último adiós.

De siervo de Dios a Venerable

La causa para la santificación de José Gregorio Hernández se abrió en 1949. La Santa Sede lo declaró "Siervo de Dios" en 1972,  y en 1975 sus restos fueron exhumados del Cementerio General del Sur y trasladados a la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria de Caracas, donde actualmente recibe numerosas visitas.

El 15 de enero de 1986 el papa Juan Pablo II elevó a José Gregorio Hernández de la categoría "Siervo de Dios" a "Venerable".

Debido a la veneración de los venezolanos por el médico, la Iglesia católica inició en 1949 el proceso de beatificación y canonización ante el Vaticano.

 

En los últimos años se suman más de 40 testimonios de hechos catalogados como "milagros": personas que sufrieron accidentes o enfermedades y que lograron recuperarse luego de encomendarse al médico.

Favores concedidos 

La tesorera de la Asociación Civil "Un Isnotú Posible” y habitante de esa localidad trujillana, Morela Rondón, comentó al medio YVKE Mundial, que una familiar fue diagnósticada cáncer de mamas, pero que sin embargo, no fue necesario completar el tratamiento médico, ya que al ponerse en manos de Gregorio Hernández, vivió un "milagro". 

"Ella dice que el doctor José Gregorio Hernández le hizo el milagro. Mi tía siempre dice que quien la operó fue José Gregorio, porque ella lo vio”, sostuvo. 

El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, también ha sido uno de los que ha pedido su beatificación. "Seguimos orando con fe, por la pronta beatificación de nuestro Doctor, quien tras su partida física continuó obrando milagros por el pueblo". 

 

Gobierno venezolano reconoce su labor

En 2008, el comandante Hugo Chávez creó un programa social para atender de manera gratuita a las personas con discapacidad de todo el país, llevando por nombre "Misión Dr. José Gregorio Hernández". 

>> Misión Gregorio Hernández, esperanza para discapacitados en Venezuela

"La Misión José Gregorio Hernández es la acción directa del Gobierno Bolivariano en beneficio de las personas con discapacidad, tanto para el aseguramiento de su tratamiento médico y dotación de implementos para su buen vivir en dignidad, así como para inclusión en programas de capacitación educativa", publicó el jefe de Estado en su perfil de red social Facebook.


"Han sido nueve años de cumplir con el milagro de incluir a los excluidos, demostrando que en ellos existe un gran potencial y que son parte de este pueblo que lucha y vence todos los días", destacó Chávez.

Asimismo, en 2013 el presidente Nicolás Maduro pidió al papa Francisco el reconocimiento del Dr. José Gregorio Hernández como santo. En un viaje al Vaticano, el mandatario le entregó al papa una imagen del médico. "Esperamos que sea canonizado. Es el santo de los pobres", le dijo Maduro al pontífice. 

ISNOTÚ, lugar de devoción 

La imagen que reposa en su lugar de nacimiento es visitada durante todo el año por fieles, especialmente en fechas importantes como la de su nacimiento y Semana Santa, para agradecer favores recibidos o para realizar una petición que permita superar momentos difíciles.

En Isnotú también se encuentra un museo en el que se exhiben algunas de sus pertenencias, además de pinturas alusivas a episodios de su vida y una capilla para recibir a los visitantes. Asimismo, la llamada "Plaza de los peregrinos" está rodeada por más de 26.000 placas en agradecimiento por favores concedidos.